
¿Dónde están las mujeres lesbianas? Envidio a los “heteros” que no tienen que ir a un lugar o a un foro especial para relacionarse con sus iguales. Lo encuentran en cualquier parte aunque esto no sea sinónimo de facilidad. Para cualquier persona representa una cierta dificultad encontrar amigos. Pero más allá de esta obviedad, el objetivo que me trae aquí, la invisibilidad, me hace sentir como detective sin lupa.
Hay un programa en Radio 3 que se llama: “La ciudad invisible” bonito nombre –nada que ver con el tema por otra parte- pero lleno de misterio. A ello voy ¿misterio? Lo nuestro no es un misterio, es una putada lisa y llanamente y el resultado es que una pequeña porción de la población de mujeres de este mundo no existe. Aunque es verdad que hay muchas formas de no existir: Los niños que pasan calamidades y sus familias en el tercer mundo, los viejos de nuestro primer mundo (¡El vecino de al lado, vaya!) tampoco existe para el resto de los mortales que llevamos una vida mas o menos desahogada.
Puedo intentar responder a la pregunta inicial –eso sí, sin éxito. Las mujeres lesbianas estarán debidamente camufladas como esposas heterosexuales, modernas solteras con éxito o sin él, jóvenes buscando chico o con sus novios; mientras otras lo pasarán mal intentando llevar a cabo una vida coherente con sus sentimientos y deseos.
A mí lo de la frasecita “pienso luego existo” no me sirve de mucho. Si los demás no me piensan, luego no existo. ¿Qué tal si convocáramos aquí, cual bruja en aquelarre, los comentarios de cada una de nosotras en el espacio invisible de la red, para pensarnos abiertamente con toda libertad?
Hay un programa en Radio 3 que se llama: “La ciudad invisible” bonito nombre –nada que ver con el tema por otra parte- pero lleno de misterio. A ello voy ¿misterio? Lo nuestro no es un misterio, es una putada lisa y llanamente y el resultado es que una pequeña porción de la población de mujeres de este mundo no existe. Aunque es verdad que hay muchas formas de no existir: Los niños que pasan calamidades y sus familias en el tercer mundo, los viejos de nuestro primer mundo (¡El vecino de al lado, vaya!) tampoco existe para el resto de los mortales que llevamos una vida mas o menos desahogada.
Puedo intentar responder a la pregunta inicial –eso sí, sin éxito. Las mujeres lesbianas estarán debidamente camufladas como esposas heterosexuales, modernas solteras con éxito o sin él, jóvenes buscando chico o con sus novios; mientras otras lo pasarán mal intentando llevar a cabo una vida coherente con sus sentimientos y deseos.
A mí lo de la frasecita “pienso luego existo” no me sirve de mucho. Si los demás no me piensan, luego no existo. ¿Qué tal si convocáramos aquí, cual bruja en aquelarre, los comentarios de cada una de nosotras en el espacio invisible de la red, para pensarnos abiertamente con toda libertad?