sábado, 21 de abril de 2012

A través de la noche

No puedo ver, a través de la noche, las llamas de un amanecer tedioso y oscuro. La liebre corre entre la hierba con las orejas como estandartes de jinetes orientales y mi perra da carreras en círculos, sin verla; pero tocándolas por donde ha pasado. La una por un lado y la otra por otro, justo el contrario. Mejor así, pues de la comunicación de estas dos, habría surgido un festín. Sigo por el camino con ánimo de pisar firme, que no se mueva demasiado el suelo. Mi perra hace su cruzada en paralelo, fuera del camino, siempre adelante, siempre por delante: es una líder y yo, la manada.

sábado, 1 de octubre de 2011

sábado, 24 de septiembre de 2011

El puntero

Siento el día de hoy, de ayer, el inmediato mañana, como el golpe sobre la cabeza de mi compañera, propinado por la monja de turno de aquel lejano curso. El puntero, con el que señalaba el mapa del mundo colgado sobre la pizarra, se partió en dos. El mapa era diferente del actual, el mundo no; cuando parecía que nos alejábamos de las desigualdades y de la injusticia, vuelven a caer sobre los más débiles, sobre todos nosotros. Esta vez no se parte el puntero sobre la más débil de la clase, la más pobre, la que no lleva uniforme porque no se lo puede pagar, la gratuita,  decían. Su educación era un regalo, un favor, no un derecho. Esta vez el puntero no se parte porque no se ve, te arrolla, te parte las costillas y te roba el alma. Estoy con todos los que se resisten a la nada de la miseria y la esclavitud. Lástima que no coordinemos más los esfuerzos entre los pueblos.

martes, 22 de febrero de 2011

LAS FARMACEUTICAS Y YO

Tengo un dolor de cabeza horrible, antes de llegar a casa entro en la farmacia más cercana, en el chaflán de enfrente no sé si son manías mías, pero una vez en el establecimiento, de ambiente antiguo, conforme me voy aproximando lentamente al mostrador debido a la cola, me transmuto invariablemente en el grito de Munch, soy un desasosiego con patas, una mezcla de terror y comedia inquietante. Pienso que en mis estados febriles cada vez que necesito comprar un medicamento entro en el establecimiento, despliego un delirio que no es normal, pero cuando salgo fuera a resguardo y ya sin temor, pienso que lo que no es normal, aunque me repugne decirlo, es la visión de las dos farmacéuticas en versión pin y pon, primeros sesenta, y por otro lado, encarnando el personaje de Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane? las épocas superpuestas y yo descompuesta. Por más esfuerzos que hago por contrastar mi percepción con la ajena, allá está el personal esperando que le toque con cara de póker, los miro y remiro y no hay manera de entrever un gesto en sus caras que denote una inquietud, una perplejidad, una curiosidad… ¡un algo, digo yo! Doy gracias que hubiera gente, aunque la espera se me ha hecho eterna, pues no he tenido tanta suerte otras veces, me encontré adentro y con ganas de salir corriendo ante la primera mirada de una de las dos, sin nadie más en la escena, rozando la psicosis. La mía porque ellas ya tienen lo suyo ¿Hermanas? ¿Gemelas? ¿Clones? o ¿Replicantes? Lo dejo para la ciencia, tanta incertidumbre. Una rubia y la otra morena de pelo azabache, dos peinados enormes soportando el peso de enormes cantidades de laca, tal como dos cascos, los ojos grandes o muy abiertos, verdes, el blanco de los ojos antaño, expuestos sin remilgos a sus venillas rojas y con el viso entelado que dan los años, por lo menos rondando los setenta, toda una audacia para su época el oficio. La cara una máscara, el maquillaje cuarteado, excesivamente pálido y sobre él como sobre los cuerpos de la danza Buto, los labios rojos, las pestañas de una pieza, enormes, y por si no bastara, la línea negra sobre los parpados pintados de verde-verde sin manías, no fueran a quedar desdibujados aquellos ojos enormes. Una sola palabra: Pavor, y mal cuerpo también, el que ya traía y el que me quedará como siga comiéndome el tarro con lo de la oficina, por una vez me meto pronto en la cama a ver si aminora la gripe galopante que estoy incubando o el susto que llevo dentro.